2013-10-14

De conciertos y festivales...

Últimamente no tengo tiempo para nada, y este pobre blog se está llenando de telarañas. Hoy tampoco os traigo nada nuevo, pero he decidido publicar la lista de grupos que he visto hasta ahora (exceptuando los típicos grupos de siempre que tocan en todas las fiestas, esos no están en esta lista). No son todos los que me hubiera gustado ver, y casi seguro que me habré olvidado de muchos, pero espero que en los próximos meses este catálogo siga creciendo más y más. Si buscáis información más completa de lo que escucho, siempre podéis acudir a mi cuenta de Lastfm.

2013-08-22

Hellfest. Día 3

El último día de festival se presentó fresco y húmedo, pero nada importaba ya. El asalto final a los campos de Clisson comenzó con los noruegos Leprous, a quienes, para desgracia de una servidora, no pudimos ver por cuestiones ajenas a nuestra voluntad. Al menos, por la tarde tendríamos la oportunidad de verlos de nuevo junto al gran Ihsahn. Aún así, llegamos a tiempo para ver la actuación de los madrileños Haemorrhage. Los músicos, ataviados con batas de cirujano, acompañaban al vocalista, que se presentó con el cuerpo embadurnado en sangre.

2013-07-28

Hellfest. Día 2

Amaneció un nuevo día nublado en Clisson, similar al viernes. La lluvia hizo acto de presencia a primera hora de la mañana, así que, ataviados con chubasqueros y botas, nos dirigimos al Mainstage 2, curiosos, a ver lo que nos ofrecían los ingleses Asking Alexandria. Miles de fans del metalcore se congregaban para ondear las melenas al ritmo del combo británico, cuyo corto pero intenso set sirvió para caldear los ánimos ante la intensa lluvia. Con los noruegos Audrey Horne de fondo, aprovechamos para llenarnos la tripa, ya que el día se presentaba prometedor. Lo nu-metaleros P.O.D. fueron los siguientes en saltar al Mainstage 2, mientras Monstrosity hacían lo suyo en el Altar. Pero uno de los puntos álgidos del día para una servidora llegó a las 14:20, cuando los alemanes Equilibrium irrumpieron en el Temple de Clisson. Ante un público más que numeroso, el quinteto de folk/pagan metal comenzó con una brillante Der Ewige Sieg, suficiente para que la carpa comenzara a temblar. Los alemanes no dieron respiro, y siguieron con Heimwärts, de su aclamado segundo álbum Sagas. Después de Unter der Eiche, los más frikis del lugar pudimos disfrutar de un excelente cover del tema principal de Skyrim, un exitoso videojuego del cual René Berthiaume, guitarrista de la banda, es fan confeso. Los que no conozcáis el tema estáis de enhorabuena, ya que los alemanes han confirmado que van a incluir dicho cover en el EP que verá la luz este agosto.

Frikadas aparte, Wingthors Hammer dió paso a la archiconocida Blut im Auge, que, junto con Met, Mana y Unbesiegt, fue la encargada de dar un final por todo lo alto a la inolvidable actuación de los teutones, uno de los mejores shows de todo el festival.

Nos encontrábamos exhaustos al salir del Temple, después del conciertazo de Equilibrium, cuando los estadounidenses 3 Doors Down saltaron al Mainstage 1. Mientras tanto, la fila de gente esperando el signing session de Finntroll se hacía cada vez más larga, hasta que unos minutos más tarde, la organización anunció que posponía el encuentro, ya que los trolls fineses llegaban con retraso al recinto. Visto lo visto, nos dirigimos otra vez al templo, esta vez a por los noruegos Kampfar. Una servidora no estaba demasiado familiarizada con el black/pagan que practican Dolk y compañía, pero he de decir que fue un concierto de muy alto nivel. Descargaron temazos como Troll, Død Og Trolldom y Lyktemenn, y pronto se metieron a un entregado público en el bolsillo. Cerraron el show con un magistral Ravenheart, dejándome con ganas de verlos de nuevo.

Kampfar. Foto: Metaltrip
Las cinco de la tarde. Con el cielo totalmente encapotado y con algunas gotas de lluvia, nos saludan desde el Mainstage 1 los grandísimos Down, con el omnipresente (ya lo entenderéis más adelante) Phil Anselmo a la cabeza. Eyes of the South se encargó de abrir el show, que duró 50 minutos. A través de temas como Ghosts Along the Mississippi y Pillars of Eternity, los estadounidenses ofrecieron un concierto muy correcto, desgranando hasta siete temas del apabullante NOLA. El final llegó con Bury Me in Smoke, acompañamiento de lujo incluído, ya que Jason Newsted y Matt Pike se subieron al escenario principal del Hellfest para despedir el show por todo lo alto. 

Mientras tanto, la fila volvía a crecer ante el stand de firmas. Después del retraso sufrido horas antes, por fin llegaban Finntroll al festival francés. Cientos de personas esperaban ansiosos a los finlandeses, servidora incluída, quienes fueron de lo más amables y corteses. Recibieron elogios y hasta dibujos por parte de los fans, y tuvieron tiempo para firmar y hacer fotos hasta la saciedad.

Vreth, vocalista de Finntroll, saludándonos en la sesión de firmas. Foto: Aintzane Larrañaga
Sin demorarme más con mis trolls favoritos, nos dirigimos, cómo no, al Altar. Allí nos esperaban los finlandeses Amorphis, con sus sonidos melódicos. Abrieron el set con Shades of Gray, extraído de su undécimo trabajo, Circle, publicado hace escasos meses. Con Sampo y la aclamada Silver Bride, los de Tomi Jousten nos transportaron a los sonidos más pegadizos de la grandísima Skyforger. Into Hiding fue uno de los puntos álgidos del show, el punto que esperaba una servidora, para ser más exactos. House of Sleep dió fin al show, pero no pude escucharlo, ya que me fui corriendo al Mainstage 1 para no perderme el final de los míticos Accept. Y no puedo estar más contenta de salir del show de Amorphis, ya que, aunque me encantó el concierto de los fineses, el escenario principal me aguardaba con el himno Balls to the Wall. Se ve que elegí el mejor momento para escaparme del Altar. Los alemanes cerraron el set con Fast as a Shark, acompañados del anteriormente-calificado-como-omnipresente Phil Anselmo. 

(Ya que no pude asistir al concierto de Belphegor, he aquí la crónica del siempre amable Álvaro Martín)
Pilas de huesos ensangrentados y un notable olor nos aguardaba desde el escenario Temple anunciando la llegada de los austríacos Belphegor, pero desde el momento que salieron a escena, noté que pasaba algo raro. ¿Qué hacía el frontman y vocalista Helmuth Lehner a un lado del escenario? ¿Porqué no tenía micro? ¿Quién era ese tío situado en el medio? La respuesta llegó al empezar la primera canción: Helmuth no podía cantar y el otro guitarrista de la banda, supongo, se encontraba sustituyéndole a la voz. Aun así, hay que decir que lo hacía muy bien, y las canciones sonaron perfectamente. Entre otras sonaron Impaled Upon the Tongue of Satan, In Blood - Devour This Sanctity, y Rise to Fall and Fall to Rise de su más reciente disco Blood Magick Necromance, además de otros clásicos como Hell's Ambassador, Diaboli Virtus in Lumbar Est, o Bondage Goat Zombie. Helmuth se veía muy animado con la guitarra, y coreaba las canciones para sus adentros moviendo los labios, además de saludar a los fans de vez en cuando animándoles a gritar. Brutales como siempre, la única pega fue la falta de la voz habitual, pero me dejaron con ganas de verlos nuevamante en el futuro.

A la misma hora que Belphegor, Papa Roach tocaba ante miles de jovencitos en el Mainstage 2. Si hace unos años me entusiasmaban, como ya quedó demostrado cuando les ví en Bilbao en 2009, esta vez me sentí como si hubiera envejecido 10 años. Era evidente que Coby Dick (menudo nombrecito se gasta el chaval) y los suyos estaban cuajando una muy buena actuación, pero no disfruté demasiado. Empezaron con la más reciente Still Swinging, que hizo que todos los allí presentes empezaran a botar al ritmo de esta marchosa canción, extraída de su último álbum, The Connection, del que cayeron otros dos temas a lo largo del show. Sinceramente, no había prestado demasiada atención a este último trabajo, pero se ve que siguen en la misma linea marcada por The Paramour Sessions y Metamorphosis. Sin alargarme demasiado, Getting Away with Murder y el combo final, compuesto por Scars, Lifeline, Dead Cell y Last Resort, se llevaron la palma en un concierto en el que Coby Dick se llevo todo el protagonismo. Puede que el hecho de que hiciera un calvo en pleno show influyera en esto.

Los ritmos blueseros de ZZ Top invadieron Clisson a eso de las 9 de la tarde/noche, pero el Temple nos esperaba con el que era la actuación del día para una servidora. Ataviados con nuevos y elegantes trajes y alargadas y puntiagudas orejas, Finntroll subieron al escenario dispuestos a reventar la carpa repleta de gente ansiosa por escuchar a los trolls fineses. Y no decepcionaron a nadie. Descargaron un set sublime, comenzando con Blodsvept, primer tema del último álbum. Un efusivo Vreth animaba al público ya enloquecido, y usando un micrófono similar al que pudimos ver en el videoclip de Häxbrygd, nos regaló canciones como Solsagan, Mordminnen o la clásica Rivfader. Los que pudimos encontrar hueco entre las primeras filas pronto comenzamos a recibir gente encima de nuestras cabezas, hecho que duró todo el concierto. Aún así, la fiesta no cesó ni un segundo. Las canciones del nuevo álbum se mezclaban de manera impecable con los himnos de siempre, tal y como pudimos ver con När Jättar Marschera, Skogsdotter y Häxbrygd. Las primeras notas de Trollhammaren desataron la locura en el abarrotado Temple, y el apoteósico final con Jaktens Tid cerró un concierto de diez.



Los cabezas de cartel del día, Kiss, montaron un escenario de infarto que atrajo a miles de personas de todas las edades. Casi no cabía un alfiler alrededor del festival sonoro-visual de los estadounidenses. Aun así, la idea de ver a Gene Simmons y los suyos no me atrajo demasiado, así que me dirigí a mi bienamado Temple a por Immortal. Allí nos esperaba Abbath, dispuesto a reventar nuestros tímpanos al son de Sons of Northern Darkness, canción con la que abrieron el show. A traves de temazos como The Rise of Darkness, Tyrants o All Shall Fall, los black metaleros noruegos ofrecieron una hora de buena música y mejor espectáculo, con un juego de luces magistral. Se despidieron con One by One, y nos dispusimos a ver el último show del día, que corría a cargo de los estadounidenses KoRn. Aun sin ser fanática de la banda, fue divertido recordar las canciones que escuchaba a los trece, y headbangear como si no hubiera mañana con Coming Undone y Freak On a Leash fue un excelente colofón a un día repleto de buenos shows y grandísimos momentos. 

2013-06-28

Hellfest. Día 1. Six Feet Under

Gracias a un genial lector y colaborador de éste blog, aquí os dejo la crónica del concierto que Six Feet Under ofreció el primer día del Hellfest. Aunque no pude estar allí (coincidía con Avantasia), confío plenamente en el autor de esta fantástica crónica. Sin más dilación, aquí lo tenéis.


Del concierto que ofrecieron Six Feet Under al final del primer día de festival, sólo pude presenciar las últimas 3 canciones, por lo que me perdí grandes temas como Feasting on the blood of the insane o The day the dead walked, pero sin duda fue uno de los puntos álgidos de ese día. Cuando llegué a la carpa, sonaba la conocida Seed of filth, y me metí al medio del gentío sin dudarlo en busca de un poco de movimiento. El ex-vocalista de Cannibal Corpse, Chris Barnes, motivaba a los presentes gruñendo y gritando con entusiasmo, y pude desahogarme durante lo que quedaba de actuación en medio de un moshpit muy agitado. Después de continuar la actuación con Shadow of the reaper, la banda estadounidense dio fin a su set con un cover de Hammer smashed face, la conocidísima canción de Cannibal Corpse, provocando el alboroto del exultante público.

2013-06-27

Hellfest 2013. Día 1


Ya han pasado un par de días desde que el Hellfest francés cerró sus puertas, pero mi cuello y mi garganta todavía arrastran los efectos del brutal fin de semana que pudimos pasar en Clisson. Aunque el tiempo no se portó demasiado bien con los más de 112.000 metalheads allí reunidos, nada podía estropear el ambiente festivalero que reinaba en los prados de Val de Moine.

Casi diez horas de autobús separan Donosti de Clisson. Diez horas que se nos hicieron eternas, aun viendo DVDs de Iron Maiden, Immortal o Motörhead por el camino. Llegamos a las puertas del festival a las seis y media de la tarde del jueves, y nos preparamos para los tres grandes días que se nos venían encima. El viernes amaneció nublado, ni frío ni calor. Nada más entrar al recinto festivalero y ubicarnos un poco, nos dirigimos al Extreme Market, donde decenas de puestos de merchandising ofrecían miles de productos de todo tipo para el ya numeroso público. Pero el verdadero entretenimiento comenzó a las 12:15 de la mano de Berri Txarrak. Los chicos de Lekunberri ofrecieron un set cargado de exitos en el Warzone, desde los clásicos Denak ez du balio y Jaio.Musika.Hil hasta los más recientes Albo kalteak y Gure Dekadentziaren Onenean, que hicieron las delicias de los allí presentes. Gorka Urbizu y compañía estuvieron como en casa, actuando ante un público casi íntegramente euskaldun, Ikurrinas varías incluídas. Un comienzo genial para un festival increíble.

Berri Txarrak
Desde el Mainstage 1 nos llegaron los primeros acordes de Moonshine, señal de que los suecos Hardcore Superstar ya estaban encima del escenario principal. El animado combo de heavy/sleaze rock supo cómo hacer saltar y cantar a todo aquél que pasaba a echarles un vistazo, y ofrecieron una brillante actuación, aunque no pude verlo íntegramente, ya que mis bienamados Týr me esperaban en el Temple. Heri Joensen y los suyos descargaron todo su arsenal, y, en mi humilde opinión, nos brindaron uno de los mejores shows del día. Éste es el setlist que nos hizo cantar a gritos durante los cuarenta minutos que duró el concierto:
  • Flames of the Free
  • Tróndur í Gøtu
  • Shadow of the Swastika
  • Hail to the Hammer
  • Ramund Hin Unge
  • Hold the Heathen Hammer High
  • The Lay of Thrym
Heri Joensen, vocalista y guitarrista de Týr
Gran actuación de los faroeses, que nos tuvieron en el bolsillo desde el minuto uno, y que cumplieron sobradamente mis expectativas.

Después de una fuerte dosis de furia vikinga, Biff Byford y sus míticos Saxon amenizaban la fiesta en el Mainstage 1. No hace falta entrar en detalles, ya que todos conocemos cómo se las gastan los británicos en el escenario. Buena música y mejor ambiente a las tres de la tarde, justo cuando el sol comenzaba a hacer acto de presencia.

Unos metros separaban el Mainstage 1 del Mainstage 2, y fue en éste último donde los Hellyeah de Vinnie Paul, archiconocido batería de los aún más conocidos Pantera, salieron a escena. Su metal sureño sonó brillante en los prados de Clisson, casi tanto como lo hicieron Europe. Con Joey Tempest al frente, los suecos ofrecieron un buen concierto, aunque la mayoría de los asistentes aprovecharon para descansar, pero sólo hasta que sonaron las primeras notas de The Final Countdown. En ese preciso momento comenzó la locura: miles de personas corearon el himno del hard rock por excelencia, y fue el cierre perfecto para una actuación de buen nivel.

Los estadounidenses Testament siguieron con la fiesta en el escenario principal, seguidos por Whitesnake. No ví demasiado a David Coverdale y los suyos, ya que tampoco me entusiasman demasiado. A decir verdad, le tengo bastante manía a Coverdale, no preguntéis porqué. Así, nos dirigimos al Altar, donde los holandeses Asphyx repartían leña en forma de death metal por los cuatro costados. Lo mismo hicieron Kreator y Primordial en el Mainstage 2 y el Temple, respectivamente. Tanto los thrashers alemanes como los paganos irlandeses, que tuvieron un set más corto por problemas logísticos, ofrecieron sendos conciertos que me sorprendieron gratamente.

Donde no hubo sorpresas fue en el show de Twisted Sister. El escenario principal fue testigo de otro gran concierto de los hardrockeros americanos, y tanto nosotros como el propio Dee Snider nos lo pasamos bomba, tal y como demuestra el hecho de que, a petición del público, tocaron el clásico We're not gonna take it ¡¡TRES VECES!!. Mientras la fiesta se acentuaba, en el stand de firmas se reunían God Seed, con el ex-Gorgoroth Gaahl al frente. Al contrario de lo que pensaba, los noruegos se mostraron muy cercanos a sus fans, y no dudaron en hacerse centenares de fotos con los más acérrimos seguidores de la banda.

Helloween es una banda que me encanta, pero su actuación en el Hellfest francés no me gustó demasiado. Después del conciertazo que se marcaron hace un par de años en la sala Rockstar Live de Barakaldo, en el que me lo pasé bomba, lo que ví en el Mainstage 2 de Clisson me dejó bastante fría. En mi humilde opinión, no aprovecharon del todo los 60 minutos con los que contaban, "perdiendo" muchísimo tiempo intentando conectar con el público con coros insulsos. Hasta diez minutos se pasaron pidiendo a la audiencia que repitiera una estrofa que a la mayoría no nos sonaba demasiado, ya que pertenecía al nuevo álbum, Straight Out of Hell. En fin, se salvaron clásicos como Power, Eagle Fly Free o la final I Want Out. No hablaré de decepción, pero tampoco de un concierto brillante.

Pasadas las once de la noche, el público se repartía entre los animados británicos Def Leppard y los death metaleros suecos At The Gates. Indecisa, sin saber a cuál de los dos ver, pude ver algo de ambos, lo suficiente para decir que tanto los británicos como los suecos se marcaron unas actuaciones de gran nivel.

Uno de los platos fuertes del día, al menos para mí, era Avantasia. Tobias Sammet, junto con artistas de la talla de Amanda Sommerville y Sascha Paeth, saltaron al Mainstage 2 a la una de la madrugaba, para ofrecernos un show que no olvidaremos fácilmente. Presentando su último álbum, The Mystery of Time, Tobias Sammet, vocalista de Edguy y cerebro de Avantasia, dió inicio al memorable concierto con Spectres. Según avanzaba el espectáculo, varios artistas invitados hacían acto de presencia en el escenario. El primero de ellos fue Ronnie Atkins, vocalista de Pretty Maids, quién cantó The Scarecrow junto a Sammet. Más tarde saltaron al Mainstage 2 Michael Kiske (Unisonic, ex-Helloween), Bob Catley (Magnum) y Eric Martin (Mr. Big), quienes contribuyeron a hacer el show aún más increíble. Las primeras notas de Farewell nos pusieron la piel de gallina a todos los allí presentes, más aún con la preciosa voz de Amanda Sommerville a dúo con el pequeño gran Tobias Sammet. Éste último se encargó de todas las presentaciones y de poner un tono de humor entre canción y canción, desatando las risas del público. También fue el culpable de que el show durará dos horas en total, mientras el horario establecía que Avantasia disponía de 60 minutos. Ventajas de ser la última actuación, sin prisas ni ganas de acabar.

Avantasia, al final del show
La apoteósica recta final nos regaló himnos como Shelter From the Rain, Lost in Space y la final Sign of The Cross/The Seven Angels, con todos los artistas en escena (un total de 12 personas, entre ellos, ¡7 vocalistas!). Una manera redonda de acabar el día, y un conciertazo de 10. Éste fue el setlist:
  • Intro - Also Sprach Zarathustra
  • Spectres
  • Invoke the Machine (con Ronnie Atkins)
  • The Scarecrow (con Ronnie Atkins)
  • Prelude
  • Reach Out for the Light (con Michael Kiske)
  • Avantasia (con Michael Kiske)
  • The Story Ain't Over (con Bob Catley)
  • The Great Mystery (con Bob Catley)
  • Dying for an Angel (con Eric Martin)
  • Twisted Mind (con Ronnie Atkins y Eric Martin)
  • Farewell (con Amanda Sommerville)
  • Shelter from the Rain (con Michael Kiske y Bob Catley)
  • Lost in Space
  • Sign of the Cross / The Seven Angels (todos)
Así transcurrió el primer día del festival; próximamente publicaré las crónicas de la segunda y tercera jornada.