2013-07-28

Hellfest. Día 2

Amaneció un nuevo día nublado en Clisson, similar al viernes. La lluvia hizo acto de presencia a primera hora de la mañana, así que, ataviados con chubasqueros y botas, nos dirigimos al Mainstage 2, curiosos, a ver lo que nos ofrecían los ingleses Asking Alexandria. Miles de fans del metalcore se congregaban para ondear las melenas al ritmo del combo británico, cuyo corto pero intenso set sirvió para caldear los ánimos ante la intensa lluvia. Con los noruegos Audrey Horne de fondo, aprovechamos para llenarnos la tripa, ya que el día se presentaba prometedor. Lo nu-metaleros P.O.D. fueron los siguientes en saltar al Mainstage 2, mientras Monstrosity hacían lo suyo en el Altar. Pero uno de los puntos álgidos del día para una servidora llegó a las 14:20, cuando los alemanes Equilibrium irrumpieron en el Temple de Clisson. Ante un público más que numeroso, el quinteto de folk/pagan metal comenzó con una brillante Der Ewige Sieg, suficiente para que la carpa comenzara a temblar. Los alemanes no dieron respiro, y siguieron con Heimwärts, de su aclamado segundo álbum Sagas. Después de Unter der Eiche, los más frikis del lugar pudimos disfrutar de un excelente cover del tema principal de Skyrim, un exitoso videojuego del cual René Berthiaume, guitarrista de la banda, es fan confeso. Los que no conozcáis el tema estáis de enhorabuena, ya que los alemanes han confirmado que van a incluir dicho cover en el EP que verá la luz este agosto.

Frikadas aparte, Wingthors Hammer dió paso a la archiconocida Blut im Auge, que, junto con Met, Mana y Unbesiegt, fue la encargada de dar un final por todo lo alto a la inolvidable actuación de los teutones, uno de los mejores shows de todo el festival.

Nos encontrábamos exhaustos al salir del Temple, después del conciertazo de Equilibrium, cuando los estadounidenses 3 Doors Down saltaron al Mainstage 1. Mientras tanto, la fila de gente esperando el signing session de Finntroll se hacía cada vez más larga, hasta que unos minutos más tarde, la organización anunció que posponía el encuentro, ya que los trolls fineses llegaban con retraso al recinto. Visto lo visto, nos dirigimos otra vez al templo, esta vez a por los noruegos Kampfar. Una servidora no estaba demasiado familiarizada con el black/pagan que practican Dolk y compañía, pero he de decir que fue un concierto de muy alto nivel. Descargaron temazos como Troll, Død Og Trolldom y Lyktemenn, y pronto se metieron a un entregado público en el bolsillo. Cerraron el show con un magistral Ravenheart, dejándome con ganas de verlos de nuevo.

Kampfar. Foto: Metaltrip
Las cinco de la tarde. Con el cielo totalmente encapotado y con algunas gotas de lluvia, nos saludan desde el Mainstage 1 los grandísimos Down, con el omnipresente (ya lo entenderéis más adelante) Phil Anselmo a la cabeza. Eyes of the South se encargó de abrir el show, que duró 50 minutos. A través de temas como Ghosts Along the Mississippi y Pillars of Eternity, los estadounidenses ofrecieron un concierto muy correcto, desgranando hasta siete temas del apabullante NOLA. El final llegó con Bury Me in Smoke, acompañamiento de lujo incluído, ya que Jason Newsted y Matt Pike se subieron al escenario principal del Hellfest para despedir el show por todo lo alto. 

Mientras tanto, la fila volvía a crecer ante el stand de firmas. Después del retraso sufrido horas antes, por fin llegaban Finntroll al festival francés. Cientos de personas esperaban ansiosos a los finlandeses, servidora incluída, quienes fueron de lo más amables y corteses. Recibieron elogios y hasta dibujos por parte de los fans, y tuvieron tiempo para firmar y hacer fotos hasta la saciedad.

Vreth, vocalista de Finntroll, saludándonos en la sesión de firmas. Foto: Aintzane Larrañaga
Sin demorarme más con mis trolls favoritos, nos dirigimos, cómo no, al Altar. Allí nos esperaban los finlandeses Amorphis, con sus sonidos melódicos. Abrieron el set con Shades of Gray, extraído de su undécimo trabajo, Circle, publicado hace escasos meses. Con Sampo y la aclamada Silver Bride, los de Tomi Jousten nos transportaron a los sonidos más pegadizos de la grandísima Skyforger. Into Hiding fue uno de los puntos álgidos del show, el punto que esperaba una servidora, para ser más exactos. House of Sleep dió fin al show, pero no pude escucharlo, ya que me fui corriendo al Mainstage 1 para no perderme el final de los míticos Accept. Y no puedo estar más contenta de salir del show de Amorphis, ya que, aunque me encantó el concierto de los fineses, el escenario principal me aguardaba con el himno Balls to the Wall. Se ve que elegí el mejor momento para escaparme del Altar. Los alemanes cerraron el set con Fast as a Shark, acompañados del anteriormente-calificado-como-omnipresente Phil Anselmo. 

(Ya que no pude asistir al concierto de Belphegor, he aquí la crónica del siempre amable Álvaro Martín)
Pilas de huesos ensangrentados y un notable olor nos aguardaba desde el escenario Temple anunciando la llegada de los austríacos Belphegor, pero desde el momento que salieron a escena, noté que pasaba algo raro. ¿Qué hacía el frontman y vocalista Helmuth Lehner a un lado del escenario? ¿Porqué no tenía micro? ¿Quién era ese tío situado en el medio? La respuesta llegó al empezar la primera canción: Helmuth no podía cantar y el otro guitarrista de la banda, supongo, se encontraba sustituyéndole a la voz. Aun así, hay que decir que lo hacía muy bien, y las canciones sonaron perfectamente. Entre otras sonaron Impaled Upon the Tongue of Satan, In Blood - Devour This Sanctity, y Rise to Fall and Fall to Rise de su más reciente disco Blood Magick Necromance, además de otros clásicos como Hell's Ambassador, Diaboli Virtus in Lumbar Est, o Bondage Goat Zombie. Helmuth se veía muy animado con la guitarra, y coreaba las canciones para sus adentros moviendo los labios, además de saludar a los fans de vez en cuando animándoles a gritar. Brutales como siempre, la única pega fue la falta de la voz habitual, pero me dejaron con ganas de verlos nuevamante en el futuro.

A la misma hora que Belphegor, Papa Roach tocaba ante miles de jovencitos en el Mainstage 2. Si hace unos años me entusiasmaban, como ya quedó demostrado cuando les ví en Bilbao en 2009, esta vez me sentí como si hubiera envejecido 10 años. Era evidente que Coby Dick (menudo nombrecito se gasta el chaval) y los suyos estaban cuajando una muy buena actuación, pero no disfruté demasiado. Empezaron con la más reciente Still Swinging, que hizo que todos los allí presentes empezaran a botar al ritmo de esta marchosa canción, extraída de su último álbum, The Connection, del que cayeron otros dos temas a lo largo del show. Sinceramente, no había prestado demasiada atención a este último trabajo, pero se ve que siguen en la misma linea marcada por The Paramour Sessions y Metamorphosis. Sin alargarme demasiado, Getting Away with Murder y el combo final, compuesto por Scars, Lifeline, Dead Cell y Last Resort, se llevaron la palma en un concierto en el que Coby Dick se llevo todo el protagonismo. Puede que el hecho de que hiciera un calvo en pleno show influyera en esto.

Los ritmos blueseros de ZZ Top invadieron Clisson a eso de las 9 de la tarde/noche, pero el Temple nos esperaba con el que era la actuación del día para una servidora. Ataviados con nuevos y elegantes trajes y alargadas y puntiagudas orejas, Finntroll subieron al escenario dispuestos a reventar la carpa repleta de gente ansiosa por escuchar a los trolls fineses. Y no decepcionaron a nadie. Descargaron un set sublime, comenzando con Blodsvept, primer tema del último álbum. Un efusivo Vreth animaba al público ya enloquecido, y usando un micrófono similar al que pudimos ver en el videoclip de Häxbrygd, nos regaló canciones como Solsagan, Mordminnen o la clásica Rivfader. Los que pudimos encontrar hueco entre las primeras filas pronto comenzamos a recibir gente encima de nuestras cabezas, hecho que duró todo el concierto. Aún así, la fiesta no cesó ni un segundo. Las canciones del nuevo álbum se mezclaban de manera impecable con los himnos de siempre, tal y como pudimos ver con När Jättar Marschera, Skogsdotter y Häxbrygd. Las primeras notas de Trollhammaren desataron la locura en el abarrotado Temple, y el apoteósico final con Jaktens Tid cerró un concierto de diez.



Los cabezas de cartel del día, Kiss, montaron un escenario de infarto que atrajo a miles de personas de todas las edades. Casi no cabía un alfiler alrededor del festival sonoro-visual de los estadounidenses. Aun así, la idea de ver a Gene Simmons y los suyos no me atrajo demasiado, así que me dirigí a mi bienamado Temple a por Immortal. Allí nos esperaba Abbath, dispuesto a reventar nuestros tímpanos al son de Sons of Northern Darkness, canción con la que abrieron el show. A traves de temazos como The Rise of Darkness, Tyrants o All Shall Fall, los black metaleros noruegos ofrecieron una hora de buena música y mejor espectáculo, con un juego de luces magistral. Se despidieron con One by One, y nos dispusimos a ver el último show del día, que corría a cargo de los estadounidenses KoRn. Aun sin ser fanática de la banda, fue divertido recordar las canciones que escuchaba a los trece, y headbangear como si no hubiera mañana con Coming Undone y Freak On a Leash fue un excelente colofón a un día repleto de buenos shows y grandísimos momentos.