2013-08-22

Hellfest. Día 3

El último día de festival se presentó fresco y húmedo, pero nada importaba ya. El asalto final a los campos de Clisson comenzó con los noruegos Leprous, a quienes, para desgracia de una servidora, no pudimos ver por cuestiones ajenas a nuestra voluntad. Al menos, por la tarde tendríamos la oportunidad de verlos de nuevo junto al gran Ihsahn. Aún así, llegamos a tiempo para ver la actuación de los madrileños Haemorrhage. Los músicos, ataviados con batas de cirujano, acompañaban al vocalista, que se presentó con el cuerpo embadurnado en sangre.

El goregrind de los españoles no consiguió animar demasiado al somnoliento público. Puede que no fuera la mejor manera de comenzar el día, después de todo. Como anécdota, aunque las letras de la banda estén en inglés, se ve que el cantante no controla demasiado el idioma, ya que, en su intento por animar al respetable, nos dejaba perlas como “tonight in the morning” y “c'mon, people, c'mon, tonight!”. El hombre debe de estar acostumbrado a actuar de noche, pero sus descuidos nos hicieron soltar varias carcajadas.

El brutal death metal de los brasileños Krisiun sí que supo sacar del letargo al público, y trallazos como “Combustion Inferno” y mi amado “Blood of Lions” sonaron casi a la perfección en el escenario Altar, el mismo en el que minutos más tarde actuaron los estadounidenses Pig Destroyer. Nunca había oído hablar de ellos, así que nos acercamos a ver qué nos ofrecian, y lo primero que vimos fue un hombre disfrazado de cerdito corriendo por el escenario. El death grind que practican los americanos no nos agradó demasiado, pero los fans disfrutaron de lo lindo del show de estos harcoretas locos.

El Mainstage 2 nos brindó la oportunidad de ver a los polacos Riverside a eso de las dos y media de la tarde. Un público bastante reducido se congregaba a ambos lados del escenario para ver el espectáculo de una banda que, en principio, no concuerda demasiado con el estilo general del Hellfest, como ellos mismos se encargaron de anunciar. El frontman de la banda, Mariusz Duda, reconoció que, para la mayoría de los allí presentes, sus sonidos rockeros serían “muy suaves”, pero aún así, Riverside supieron cuajar un más que exitoso concierto, tocando sólo cuatro temas.

Volviendo de nuevo a nuestro querido Altar, Cryptopsy nos esperaban para reventárnos los tímpanos a base de brutal death metal. La primera participación de los canadienses en Hellfest nos dejó un excelente sabor de boca y, por qué no decirlo, un dolor de cuello más que considerable. Tema tras tema, los de Montreal desgranaron canciones de toda su discografía, haciendo hincapié en “None So Vile”, su disco por excelencia. A la misma hora, otra banda canadiense, Danko Jones, saltaba al escenario principal. El trio, liderado por el vocalista que da nombre al grupo, practica un peculiar punk n' roll que caldeó los ánimos del ya numeroso público. Aún sin conocerlos, nos hicieron pasar un rato agradable, hasta que volvimos (oh, ¡sorpresa!) al Temple. Esta vez, nos esperaba el maestro Ihsahn, antiguo líder de los míticos black metaleros Emperor, que ahora, acompañado por sus compatriotas Leprous, camina por senderos más progresivos. 
Ihsahn
Armado con sus ya habituales gafas oscuras, el guitarrista y vocalista noruego dió comienzo al espectáculo con “On The Shores”. He de decir que me esparaba una mayor reacción por parte del público, ya que, exceptuando a unos pocos fanáticos, la mayor parte del respetable mantuvo una posición estática durante los 45 minutos que duró el show. Pero bueno, volviendo al aspecto musical, la grave voz del maestro se mezclaba a la perfección con los agudos que realizaba el teclista y vocalista Einar Solverg, quién se ganó grandes aplausos por parte de los fans. “The Paranoid”, canción correspondiente al último álbum, “Eremita”, dió paso al mastodóntico “Frozen Lakes on Mars”, que sonó como lo que es: una verdadera obra maestra. Fué el punto más álgido del show, que finalizó con una gran “The Grave”, demostrando que tanto Ihsahn como Leprous están en plena forma.

Otro veterano del mundo metálico se presentaba en tierras francesas. El Mainstage 1 recibió con los brazos abiertos a Jason Newsted, ex-bajista de Metallica. Bajo el nombre de Newsted, y con un EP llamado “Metal” bajo el brazo, el canadiense ofreció un más que notable concierto, cover de “Whiplash”incluído.

Volviendo al Altar, pudimos ver más de media hora del show de Misery Index. El death grind no es un género que me entusiasme demasiado, y, a decir verdad, el concierto de los estadounidenses se me hizo larguísimo. Seguramente tenga algo que ver que fui allí solo por poder ocupar un buen sitio para Korpiklaani y Wintersun. 
Misery Index
Eran las 17:40 cuando los fineses Korpiklaani saltaron al escenario delante de un numerosísimo público. Se ve que el folk metal con sonidos fiesteros tiene mucho éxito en tierras francesas, y una servidora también tenía muchas ganas de ver a Jonne Järvelä y a los suyos.

Mentiría si dijera que estuvieron mal, pero tampoco puedo decir que me gustó demasiado el concierto. El setlist me supo a poco, a decir verdad, ya que la mayoría de temas pertenecian al último álbum de los fineses, “Manala”. Grandes himnos como “Happy Little Boozer”, “Keep on Galloping” o “Tequila” se quedaron en el tintero. A pesar de todo, nos lo pasamos bomba con “Beer Beer” y “Wooden Pints”, mientras guardábamos un privilegiado sitio para ver en primera fila a los enormes Wintersun. En un festival de estas características y dimensiones, no es habitual ver a los miembros de la banda afinar sus propios instrumentos. Pero parece que los chicos de Wintersun están hechos de otra pasta. Miles de personas se agolpaban para ver en directo a los fineses, mientras ellos paseaban tranquilamente por el escenario, cogiendo sus instrumentos y hablando con los técnicos.
Por fin llegó la hora. Las luces se apagaron, y comenzó a sonar “When Time Fades Away”, intro de su último álbum, “Time I”. Poco a poco, los miembros de la banda subieron al escenario entre los gritos del entusiasmado público, y los primeros acordes del apabullante “Sons of Winter and Stars” fueron suficientes para que reinara la histeria en el Altar. Durante los casi 15 minutos que dura la canción, el líder de los fineses, Jari Mäenpää (ex-Ensiferum, Arthemesia), mantuvo constantemente una fuerte interacción con el público, que coreaba cada palabra y cada nota. Siguiendo el mismo orden que el ya mencionado álbum, los sonidos más relajados y emotivos de “Land of Snow and Sorrow” llenaron la carpa. El death melódico combinado con toques de folk y power metal que practica la banda finesa hizo las delicias de los miles de espectadores allí congregados, y los aplausos se multiplicaron por cien cuando sonaron las primeras notas de “Winter Madness”, segundo tema del éxitoso debut “Wintersun”. He de decir que el sonido fue infinitamente mejor en las canciones correspondientes al último disco. Las partes más sinfónicas se escuchaban a la perfección, mientras que los solos de guitarra y las voces pertenecientes al primer álbum sonaban algo más distorsionadas. En todo caso, la banda se mantuvo impecable durante todo el show.
Wintersun
Los fineses siguieron con la canción que da nombre al nuevo disco, “Time”, cuyas desgarradoras letras hicieron que una servidora acabara el tema entre lágrimas. No terminaba de creer que, después de ocho años de espera, por fin estaba viendo a Wintersun, cuyo archiconocido “Beyond The Dark Sun” devolvió la velocidad del mejor death melódico al increible show que estábamos presenciando. Los escasos 55 minutos de los que disponían los fineses llegaron a su fin con una gran “Starchild”, culminando así uno de los mejores conciertos del festival, sin lugar a dudas.

Nada más terminar la actuación de Wintersun, el black metal irrumpió en la carpa con los suecos Dark Funeral. Nos quedamos allí por curiosidad, ya que sólo conocíamos “My Funeral”, su tema más famoso, que sonó por todo lo alto, pero aprovechamos el rato para cenar algo y dirigirnos al Mainstage 1. Allí estaban los estadounidenses Stone Sour, con Corey Taylor (Slipknot) al frente. Siendo una de mis bandas favoritas a los 15 años, no pude perdérmelos, y una ola de nostalgia me invadió al son de canciones como “30-30/150”, “”Hell & Consequences”, “Inhale” y la cañera “Get Inside”. A pesar de disponer de una hora y cuarto de actuación, los de Iowa terminaron ligeramente más temprano, dándonos tiempo para llegar a ver el comienzo de Marduk, cuya crónica va a cargo de Álvaro Martín.

El black metal de la formación sueca es algo que me atrae, y me hizo abandonar prematuramente el concierto de Stone Sour para no perderme ni un instante de su potente directo, que ya presencié en una edición anterior de Hellfest, si bien en aquella ocasión no les conocía de nada y el sueño me hizo imposible segir el espectáculo.
Esta vez acudía con ganas de escuchar muchos de mis temas favoritos de la banda, que se contaban por la docena, pero en ese sentido el setlist fue decepcionante. A pesar de haber sacado un disco nuevo el año pasado, tan sólo sonó una canción del mismo, y dejaron sus canciones más conocidas, como "Panzer Division Marduk" o "Dreams of Blood and Iron" para otra ocasión, quedándome sólo un par de canciones que disfrutar. Sin embargo, no se puede decir que lo hicieran mal, ya que aunque la mayoría de su set me resultaba desconocido, supieron hacerme mover la cabeza con blastbeats trepidantes a veces, o con riffs lentos y pesados otras. Al final abandoné la carpa a falta de un par de canciones para al menos poder presenciar de algunos minutos de los finlandeses Lordi, que tocaban en el mainstage.

Viendo sus disfraces, cualquiera diría que los de Rovaniemi practican cualquiera de las vertientes más extremas del metal. Nada más lejos de la realidad. Los monstruos fineses tocan hard rock de toda la vida, y atraen tanto a adultos como a niños. El archiconocido “Hard Rock Hallelujah” es la mejor prueba, ya que les llevó a ganar el festival de Eurovisión.

“Devil is a Loser” y “Who's Your Daddy” amenizaron la fría tarde/noche francesa de los que se congregaban alrededor del Mainstage 2, pero no pudimos ver nada más, ya que otra vez nos llamaba nuestro escenario predilecto, el Altar, donde nos esperaban los suecos Hypocrisy. Peter Tägtgren y los suyos derrocharon buen death metal por los cuatro costados, comenzando con “End of Disclosure”, canción que da nombre a su último disco, y "Tales of Thy Spineless". ""44 Double Zero" y "The Eye" representaron el mencionado último disco de los suecos, pero no dejaron de repasar su gran discografía, con grandes éxitos como "Roswell 47" y "Eraser". Lo único que eché de menos en su show fué algún que otro tema del "A Taste of Extreme Divinity", ya que no tocaron ninguna canción de este discazo. Aún así, dieron un conciertazo, y la gente no paró de hacer crowdsurfing y de menear las melenas durante todo el show.
Hypocrisy
Volvimos al Mainstage 1 para dar un vistazo a los daneses Volbeat, quienes estaban haciendo un pequeño homenaje a Jeff Hanneman, guitarrista de los míticos Slayer, fallecido este mismo año. Tocaron el famoso riff de "Raining Blood", antes de seguir con "Dead but Rising". Tristemente, fue la única canción que pude ver, ya que, aunque Michael Poulsen y los suyos me encantan, Cradle of Filth tocaba a la misma hora en el Temple, y eso no me lo podía perder. Os trae la crónica, otra vez más, Álvaro Martín: 
Tras perderme las primeras tres canciones mientras miraba curioso cómo lo hacían los daneses Volbeat, llegué a ver a los británicos Cradle of Filth justo cuando dejaban de lado las canciones nuevas y se centraban en los grandes temas de sus discos más antiguos. El setlist me dejó perplejo: todos y cada uno de los temas que presencié eran buenísimos, y no se dejaron ni uno de mis favoritos. Desde canciones como "Nymphetamine (fix)", donde se escuchaba la preciosa voz que posee la teclista del grupo, hasta temas sacados de sus más antiguos álbumes como "Cruelty Brought Thee Orchids", "Summer Dying Fast", o "The Forest Whispers My Name", la actuación fue temazo tras temazo, hasta culminar con la soberbia "Her Ghost in the Fog" y "From the Cradle to Enslave". Los ingleses además lo hicieron estupendamente, y tanto la voz como los instrumentos actuaron de forma plausible, convirtiéndolos en uno de los grandes momentos del día, junto a Wintersun e Hypocrisy.

Para clausurar el festival por todo lo alto, los misteriosos Ghost saltaron al Mainstage 2 al ritmo del intro "Infestissumam". Liderados por Papa Emeritus II, los Nameless Ghouls que acompañan al pontífice estuvieron impecables a los instrumentos. Mientras tanto, el vocalista fue el rey del escenario, cantando canciones de los dos álbumes que posee la banda. Temazos como "Secular Haze", "Death Knell" o la final "Monstrance Clock" cerraron el festival a un altísimo nivel, dejándonos con ganas de repetir el año que viene. Ojalá sea así.

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